Sighisoara
La capital de la intrigante región de Transilvania se enclava en las faldas de los Cárpatos a orillas del río Tranava. Durante años esta bonita ciudad fue habitada por sajones lo que explica su interesante cultura. Sin embargo el habitante más importante de Sighisoara fue Vlad Tepes, ese misterioso hombre en el que se basó la leyenda de Drácula. La casa donde vivió “el empalador” es hoy un restaurante muy popular.
El casco histórico de Sighisoara tiene dos grandes polos de atracción, el primero la ciudadela y el segundo conocido como “la ciudad de abajo”. La fortaleza y las murallas fueron construidas en lo alto de la montaña para defensa de la ciudad. Aun perviven 11 torres de la muralla y sus respectivas puertas. Estas dan paso a un vericueto de calles y edificaciones del siglo XVI.
La más imponente de las torres es la del Reloj, justo en la Piata Muzeului. Data del año 1648 y alberga un museo de la ciudad. También destaca la torre de la iglesia del monasterio de Sighisoara construida en 1515 y que ofrece en su interior una exposición de tapices orientales.
Por su parte la “ciudad de abajo” ocupa toda la ladera de la montaña hasta el río. El centro es la Piata Cetaii donde los locales se sientan a desfrutar de las vistas y charlar amenamente en los cafés que ocupan las casas de colores símbolo de la ciudad. Tome aquí la escalera cubierta conocida como Strada Scolii, de 172 escalones y construida en 1642, hasta la iglesia gótica Bergkirche donde no puede perderse los frescos del interior y el contiguo cementerio.
En la zona baja tampoco pueden perderse la iglesia e la Montaña de 1345, la iglesia evangélica del siglo XIII con su pasadizo de entrada del siglo XVII completamente construido en madera y la Catedral ortodoxa.
La imagen de Sighisoara sorprende a todos los que el que la visita. Sus casas antiguas, su macabra torre del reloj, su viejo cementerio, su relieve ondulante, sus puertas, torretas, sinuosas calles y su aire medieval hacen que te sientas transportado al pasado. Y es que esta ciudad transilvana, que engrosa la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una de las pocas urbes medievales habitadas en la actualidad y uno de los destinos clave de Rumania.
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